Lo que hemos vivido

Una memoria viva de nuestros encuentros de forma cronológica, del más reciente al primero, para volver a recorrer todo lo que hemos compartido juntes.

Encuentro #5

Nuestro quinto encuentro fue una pausa para celebrar el tejido desde otros lugares: un picnic de flores, hilos y poesía, bajo un cielo perfecto y rodeadas de naturaleza. Se sumaron nuevas personas y mascotas, de diferentes países y culturas, y con ellas llegaron también historias, acentos, tejidos y sabores que compartimos generosamente. Fue una tarde luminosa, donde las diferencias se encontraron en torno al hacer, la palabra y el simple placer de estar juntas.

Encuentro #4

En nuestro cuarto encuentro, fuimos menos, pero el encuentro tomó un ritmo más íntimo y tranquilo. Entre tejidos, conversaciones y aprendizajes compartidos, disfrutamos de un espacio donde hubo tiempo para escuchar, observar y acompañarnos. A veces, crecer también significa hacer una pausa; y en esta ocasión, esa pausa nos permitió profundizar en lo que realmente hace especial al Club: el encuentro, el intercambio y el placer de aprender juntas.

Encuentro #3

En nuestro tercer encuentro, seguimos creciendo y fueron aún más las personas que se sumaron a compartir la experiencia. Esta vez, el tejido también convocó a nuevas generaciones: niños y adultos compartieron el espacio, descubriendo juntos el placer de crear con las manos. El Club comenzaba así a consolidarse como una comunidad diversa y viva, construida encuentro a encuentro.

Encuentro #2

En nuestro segundo encuentro, alrededor de quince personas se sumaron a la experiencia y el Club comenzó a tomar una nueva forma. Nos trasladamos a Café La Fontaine, que nos abrió sus puertas y se convirtió en el escenario de este recomenzar: un espacio para encontrarnos, compartir saberes y dejar que la comunidad creciera de manera orgánica alrededor del tejido.

Encuentro # 1

Aunque fueron muchas las personas que se inscribieron a nuestro primer encuentro, finalmente fuimos cinco quienes nos sentamos a compartir el tejido. Fue un comienzo pequeño, quizás inesperado, pero lleno de significado: una primera señal de que existía un interés por encontrarnos, aprender y crear comunidad alrededor de las prácticas textiles.